miércoles,8 diciembre,2021

Casi 3.000 conductores, denunciados varias veces en un año por no llevar puesto el cinturón

El año pasado, pese a las restricciones de movilidad por la pandemia, casi 3.000 conductores fueron denunciados en dos o más ocasiones en un mismo año por no llevar puesto el cinturón de seguridad. Se trata de un gran número de conductores reincidentes, cifra que ha variado poco en los últimos años:

AÑO REINCIDENTES
2016 3.154
2017 2.274
2018 2.628
2019 3.144
2020 2.883

 

Este dato es preocupante, señala la Dirección General de Tráfico (DGT, teniendo en cuenta que, de las 870 personas que fallecieron en 2020 en accidentes en vías interurbanas, 125 no llevaban puesto el cinturón de seguridad (26%); y de las 2.797 personas que necesitaron ser hospitalizadas, el 15% viajaba también sin él.

Por este motivo, se está desarrollando hasta el 14 de marzo una campaña especial de intensificación de la vigilancia y control de este dispositivo de seguridad y de los sistemas de retención infantil.

LESIONES CORPORALES EN CASO DE NO LLEVARLO

Además de la cantidad de vidas que el cinturón salva cada día (hay informes que hablan de más de un millón desde su implantación en 1958), también reduce la producción de lesiones y su gravedad.

El cinturón de seguridad retiene y evita que el cuerpo humano se golpee contra superficies duras en caso de accidente. Por eso, cuando una persona no lo lleva y viaja libre dentro del vehículo, sea cual sea el asiento que ocupe, un simple frenazo provoca un desplazamiento del cuerpo, un choque contra el parabrisas, el salpicadero u otros pasajeros. A 50 km/h, el resultado de una colisión es similar a caer desde un segundo piso.

De hecho, el propio impacto puede provocar heridas en los órganos internos. Un golpe en el tórax puede fracturar las costillas y convertirlas en cuchillas sobre los pulmones y el estómago, al igual que las arterias o la vejiga, que pueden lastimarse por el impacto. Todo ello sin olvidar las posibles lesiones en la columna vertebral.

¿POR QUÉ HAY PERSONAS QUE SIGUEN SIN USARLO?

La primera campaña de divulgación que realizó la DGT sobre el uso del cinturón de seguridad fue a comienzos de los años 70. Han pasado más de 45 años y se sigue insistiendo en su uso porque todavía mueren personas que no lo llevan en el momento de un siniestro. La pregunta es: ¿Por qué?

Las razones son variadas: trayectos cortos, solo en el casco urbano, ir despacio… pero es, además, estos conductores suelen sobrevalorar sus capacidades al volante, mostrar un rechazo generalizado a las normas o ver únicamente la parte punitiva de no llevarlo y pensar que “no me van a pillar”.

El Consejo General de la Psicología, a través de su División de Tráfico y Seguridad, considera que detrás de esos conductores que incumplen de forma sistemática la norma hay una percepción errónea o disminuida de la realidad, una falta de conciencia sobre la vulnerabilidad y fragilidad ante un accidente.

Además, suelen tener en común una falta de aceptación de las normas que, no solo se circunscribe al ámbito del tráfico, sino a su vida en general, con comportamientos impulsivos, impetuosos, que les impiden reflexionar sobre las consecuencias que pueden tener sus actos para ellos mismos y para el resto de personas que viajen con él en el vehículo.

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