viernes,17 septiembre,2021

Entrevista con Miguel González-Gallarza: “La autoescuela digital es la evolución lógica de la enseñanza vial”

Un reciente estudio demoscópico, publicado por Onroad, muestra que la distancia, el precio y la falta de transparencia son los principales obstáculos con los que se encuentran los jóvenes a la hora de sacarse el carné de conducir. En este sentido, el surgimiento de las autoescuelas digitales se valora como un avance, que ha visto disparada su demanda durante la pandemia.

Debido al COVID-19, algunos interesados tuvieron inconvenientes para sacarse el carné de conducir, ya que, incluso para inscribirse o cursar la parte teórica, en muchos centros todavía es necesario acudir a una instalación física. Tres de cada 10 autoescuelas, además, aún piden que los pagos se realicen en metálico.

Para conocer más detalles sobre los cambios que se están gestando en el sector y las nuevas propuestas de digitalización que se plantean, entrevistamos a Miguel González-Gallarza, CEO de la autoescuela Onroad y portavoz de la Plataforma de Autoescuelas Digitales (PAD).

Miguel, todos sabemos qué es una autoescuela tradicional, pero… ¿qué es y qué no es una autoescuela digital? ¿Qué ventajas tiene este modelo para los alumnos?

La autoescuela digital es la evolución lógica de la enseñanza vial. La principal diferencia con una autoescuela tradicional es la digitalización de todos los procesos que, hoy en día, no precisan de la presencia del alumno salvo para las clases prácticas. De esta forma, pueden matricularse, preparar el examen teórico, consultar dudas a un profesor, reservar fecha de examen y comprar clases prácticas sin poner un pie en un centro físico.

Además de la comodidad que esto supone para el alumno, la digitalización de todos estos trámites tiene como efecto directo el abaratamiento del coste del carné en hasta un 40% y aporta transparencia y flexibilidad a un sector que no ha cambiado desde hace muchos años.

Los alumnos tienen un control total de su proceso de aprendizaje, ya que además de contar con un método de enseñanza a medida, pueden disfrutar de todas las ventajas de una formación a distancia de calidad y mantenerse seguros. Ellos eligen cuándo y dónde estudiar el examen teórico y realizar las clases prácticas, además de tener a disposición un equipo pedagógico al que pueden preguntar cualquier cuestión que les surja. Además, ese equipo anima a los alumnos a repasar con planes personalizados y consejos; de esa manera, mejoramos la experiencia de aprendizaje con esa fuente de motivación.

– ¿Cómo llevan a cabo la parte práctica los profesores y alumnos en Onroad? ¿De qué manera se garantiza la formación y la adquisición de competencias en una autoescuela que no tiene oficina física? 

Las clases prácticas se imparten de manera presencial, como en cualquier otra autoescuela. La única diferencia es la forma de acceder a ellas. Los alumnos pueden comprar y reservar las clases desde la misma plataforma, eligiendo fecha, hora y lugar de recogida. Una vez que el profesor acepta la clase, se notifica al alumno y se le proporciona un teléfono de contacto por si necesitase hacer algún cambio. Al finalizar el aprendizaje, Onroad se encarga de realizar todos los trámites necesarios para solicitar un día y una hora de examen para los alumnos. El alumno irá a examinarse acompañado de su profesor y con el coche con el que se ha estado formando.

En cuanto a la adquisición de competencias, en lo que respecta al examen teórico, la plataforma monitoriza el desempeño de los alumnos en los test, para indicarles qué partes del temario deben repasar. Además, contamos con un equipo pedagógico formado por profesores de enseñanza vial titulados por la DGT que responde a todas las dudas en menos de 24 horas por cualquiera de los canales de contacto que tenemos habilitados. Nos aseguramos de que los alumnos entienden las nociones fundamentales y sabemos en qué momento están listos para aprobar el examen.


– La pandemia ha supuesto un cambio importante en el modelo de negocio de muchas empresas. Ante esta situación, ¿cómo se ha vivido este proceso de reenfoque en Onroad?

Onroad ha visto cómo su modelo de negocio ha cobrado aún más relevancia con motivo de la pandemia. Nuestra misión es cambiar radicalmente la experiencia de acceso a la movilidad y, por eso, apostamos por la digitalización desde el principio. Entre mediados de marzo y mediados de abril del 2020, las autoescuelas digitales, que ya se encontraban en plena fase de crecimiento, registraron un incremento del 172% de las matriculaciones. Esto pone en evidencia, no solo la necesidad de alternativas para acceder al carné de conducir, sino también la viabilidad de la enseñanza online, que, más allá de las autoescuelas, ha sido la única opción para seguir formando a los alumnos.

– La digitalización está cada vez más presente en nuestro día a día. ¿Creéis que ha llegado para quedarse en el sector de la formación en educación vial? ¿Estaban preparadas las autoescuelas tradicionales para este cambio?

La crisis del Covid-19 ha hecho evidente la urgente necesidad de transformación digital en diferentes sectores de nuestra economía que venían resistiéndose, como el de las autoescuelas. Ahora ya no hay marcha atrás. El modelo digital ha llegado para quedarse y, desde ahora, sacarse el carné de forma online va a ser algo habitual.

Las autoescuelas tradicionales no han sabido ni están sabiendo adaptarse a los cambios sociales. Siguen obligando a sus alumnos a pasar por la autoescuela para trámites, papeleos y consultas, a pesar de ser operaciones que podrían realizarse perfectamente a distancia. Esto ha provocado que muchas autoescuelas se hayan visto obligadas a detener su actividad ante el estado de alarma. Evidentemente, la falta de preparación para una reinvención digital ha provocado que miles de jóvenes se queden ‘atascados’ y a la espera para poder examinarse ante la actual situación de colapso que viven en los centros de exámenes de la DGT.

– Sabemos que tenéis algunas ideas que buscan revolucionar el sector. ¿Cuáles son vuestros planes más ambiciosos para la CCAA de Madrid?

Madrid fue la primera ciudad dónde impartimos clases prácticas y, desde entonces, no hemos dejado de crecer. Según un estudio que realizamos hace poco a jóvenes de entre 18 y 30 años que ya tienen el carné o que quieren acceder a él, el 80% de los madrileños considera relevantes las autoescuelas digitales, por lo que nuestra solución responde a una demanda social. Actualmente, estamos formando a más de 1.000 alumnos en la Comunidad de Madrid para el examen teórico. Es una región fundamental para nuestro crecimiento y tenemos como objetivo para 2021 alcanzar los 10.000 alumnos en Madrid y contar con, al menos, 50 profesores.

– En referencia a la Plataforma de Autoescuelas Digitales (PAD de España), de la que eres portavoz, ¿cuál es la finalidad que persigue esta entidad y sus principales líneas de trabajo para este 2021?

La Plataforma de Autoescuelas Digitales (PAD) tiene el objetivo de fomentar la transformación digital del sector de la formación vial de conductores, apostando por la implantación de modelos, plataformas y soluciones de formación vial basadas en la innovación y las nuevas tecnologías.

En 2021 afrontamos el reto de aumentar nuestra presencia en el sector y seguir desarrollando todos los proyectos en materia de cambio de la regulación para garantizar el acceso a una formación de calidad para todos los ciudadanos. En particular, el Reglamento de Autoescuelas, que está hecho por y para el sector tradicional, ha quedado totalmente obsoleto con la evolución de la libre prestación de servicios, la digitalización y la pandemia. Es importante reinventar el modelo de autoescuela desde la regulación para asegurar un futuro sostenible para la formación vial.

– Concretamente, ¿qué propuestas habéis presentado o tenéis previsto presentar a Tráfico para fomentar la digitalización del sistema y aliviar los centros de examen?

Nosotros, tanto desde Onroad como desde la PAD, presentamos en 2020 un proyecto piloto de sensibilización vial a través de medios digitales. Este año estamos trabajando en nuevos formatos de contenidos educativos y una propuesta de colaboración para la digitalización de procesos de gestión de exámenes, que incluye, por ejemplo, una plataforma para que los candidatos por libre puedan reservar plazas de examen online en cualquier punto del territorio.

Uno de los principales problemas que enfrenta ahora el sector es el colapso de los centros de exámenes. Hay regiones donde esta situación es especialmente alarmante y las autoescuelas necesitan que la DGT dé un paso adelante. Resulta especialmente llamativo que la gestión de los exámenes se siga ejecutando de forma física, obligando a las autoescuelas a acudir a los distintos centros de exámenes para entregar los expedientes de los alumnos.

Solo mediante la digitalización de estas gestiones, la administración sería capaz de tener un mejor conocimiento del volumen de examen en tiempo real en cada provincia, lo que facilitaría el análisis de los recursos y daría la posibilidad de construir modelos de predicción de demanda. Esos modelos llevarían a una mejor política de despliegue de examinadores en función de los picos de demanda y ayudaría a aliviar el atasco que se lleva produciendo desde mediados del pasado año.

Además, la administración podría ahorrar costes de gestión y reenfocar al personal administrativo en tareas como la gestión de picos de demanda y la atención a las autoescuelas.

– Por último, desde vuestra experiencia, ¿qué consejos daríais a otras autoescuelas para no dejar de ser competitivas teniendo en cuenta la situación actual?

Nos encontramos en una situación que marcará un antes y un después en la forma que tenemos de afrontar las distintas necesidades de la población. Si universidades, centros de estudio y empresas de toda clase de sectores han podido dar el paso hacia un modelo más digital, el sector de la educación vial también puede.

En este sentido, animo al resto de autoescuelas a investigar sobre cómo pueden optimizar sus procedimientos y gestiones para facilitar a los alumnos optar por ellas a la hora de obtener el carné. Algo tan sencillo como permitir pagar con tarjeta de crédito puede marcar la diferencia para una generación que cada vez usa menos el dinero en metálico.

La obtención del carné de conducir se ha ido convirtiendo en un proceso tedioso a pesar de tener una relevancia capital en nuestra sociedad, lo que indirectamente provoca una peor absorción y retención de las competencias. Las autoescuelas, ya sean digitales o tradicionales, tenemos la importante labor de reconciliar a la sociedad con la educación vial, garantizando la calidad de los conductores que circularán junto al resto de nosotros. Como explicaba antes, la digitalización del sector no quiere implementar conceptos surrealistas o inalcanzables; el objetivo es hacer de este proceso algo sencillo, para que tanto alumnos como profesores puedan centrarse en lo que de verdad importa: adquirir las competencias necesarias para conducir de forma segura.

Para resumir, diría que la educación vial no tiene que caracterizarse por un conflicto entre autoescuelas digitales y tradicionales. Al fin y al cabo, los profesores de formación vial están en el centro del proceso. Son esos profesionales los que, desde su experiencia y labor pedagógica, deben elegir el modelo que más les conviene.

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